El abominable PMS (Síndrome Premenstrual)

(Shape en Español, http://www.shape.com/magazine, NY)

IMG_9398Cuando comencé a hablar del Síndrome Premenstrual con los expertos comprendí que muchas mujeres permanecemos la mitad de nuestras vidas en constante padecimiento y sin entender porqué.

Tan cierto es que, según expertos consultados, cerca del 75% de todas la mujeres del mundo padecen el Síndrome Premenstrual (PMS por sus siglas en inglés), de las cuales 30% lo padecen en grado moderado y de 5-10% severamente.

El PMS es un conjunto de síntomas que se presentan entre 5 y 12 días antes del período menstrual y que pueden durar hasta que éste empiece o incluso permanecer durante el período y quedarse hasta dos días después. Eso significa que si el mes tiene 30 días y durante 15 ó más padecemos el síndrome, vivimos la mitad del año en un estado no muy agradable para nosotras mismas y para quienes nos rodean… ¡y hay quienes se atreven a llamarnos locas histéricas!

El PMS no tiene relación con raza alguna y puede comenzar con la edad reproductiva. Es más recurrente entre los 20 y los 40 años, y más fuerte después de los 30. En mujeres que tienen al menos un hijo, las que tienen antecedentes familiares de depresión grave o desórdenes alimenticios es común. Además, se ha encontrado que factores socioculturales y ambientales pueden agravarlo.

Este síndrome puede presentarse con ciclos ovulatorios regulares o aparentemente normales, sin tener relación con sangrados mayores o menores.

IMG_9399¿Por qué, por qué, por qué?
La verdad es que aunque el PMS es tan antiguo como la mujer misma, no hay un estudio que diga definitivamente porqué se presenta o cómo se elimina. “Su presencia se relaciona básicamente con cambios en los niveles hormonales durante el ciclo menstrual, falta de magnesio y/o calcio, entre otras razones”, explica Alejandro Alcaide, Asistente Clínico del Departamento de Ginecobstetricia del Flushing Hospital en New York.

Muchas mujeres padecen el PMS por décadas sin siquiera saberlo. “Lo que sucede es que hace falta mucha educación en este tema, se confunden los síntomas o simplemente la mujer se resigna a padecerlo sin hacer nada. Ellas deben saber que hay muchas alternativas, que el remedio existe”, asegura Orlando Santandreu, Director del Departamento de Ginecología del Flushing Hospital en New York.

El dolor premenstrual no es el síndrome, es sólo un síntoma. La depresión tampoco lo es y en esto los médicos son enfáticos. “Una cosa es sentirse deprimida por ciclos que coinciden con el menstrual, y otra muy diferente es sentirse deprimida todo el tiempo”, dice Carlos Arias, MD, especializado en Medicina Familiar en el Hospital Southside Hospital de Bayshore, NY.

Cuando el PMS es grave e incapacitante se le conoce como Síndrome de Disforia Premenstrual (PMDD) o Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM).

Aprende a reconocerlo
Saber lo que tienes te hará sentirte más segura y motivada para enfrentar el problema.

El PMS se puede presentar en tres grados: mínimo, moderado o severo. Cuando es mínimo los medicamentos que venden sin receta serán suficientes (aspirina ibuprofeno), así como eliminar ciertas comidas y aumentar el ejercicio aeróbico para eliminar líquido a través del sudor.

Cuando es moderado, los síntomas son más fuertes e interfieren vagamente en las actividades diarias, y por ello es necesario visitar al médico, quien podrá recetar medicamentos más agresivos, una dieta más rigurosa e incluso consejería psicológica para manejar el estrés y/o la depresión.

“El PMS puede llegar a ser tan severo o más severo que la menopausia, afectando sicológica y socialmente a las mujeres, impidiéndoles trabajar y desarrollar sus actividades diarias, por lo cual requieren medicina antidepresiva y tratamiento siquiátrico”, advierte Alcaide.

En mujeres que han tratado todo tipo de tratamientos sin resultado y que pasan de los 40, los médicos recomiendan la menopausia inducida. “Se retiran los ovarios y la matriz como último recurso para la mujer que ha agotado todas las posibilidades”, afirma Alcaide.

Por todo lo anterior, es muy importante que lleves un registro diario de tus ciclos, en el que anotes cambios corporales y de humor, y en qué grado. Síntomas que se repitan por tres ciclos deben ser estudiados cuidadosamente por tu médico.

Tratamiento
“No se ha comprobado la efectividad de ninguna medicina casera, pero no hará ningún daño tomarla siempre que sea natural, así como tomar vitaminas, intentar prácticas de relajación, respiración, yoga, masajes, terapias de sueño o de exposición a la luz”, recomienda Santandreu.

Anteriormente, se prescribía la píldora para combatir el PMS pero se encontró que puede empeorar la situación. Sin embargo, es frecuente que cuando se deja de tomarla los síntomas se presenten o acentúen.

La alimentación juega un papel decisivo en el control del PMS, por eso se recomienda mantener una dieta saludable no sólo durante el período premenstrual.

Además de no ingerir productos de origen animal, debes mantener la dieta baja en grasas y rica en granos enteros, verduras, frutas, y disminución o suspensión del consumo de sal, azúcar, alcohol y cafeína. Es importante prescindir de aliños, patatas fritas, mantequilla, margarina, aceites para cocinar y grasas utilizadas para hacer galletas y dulces.

Comparte tus experiencias
A pesar del elevado número de mujeres que sufren el PMS, no se dedican demasiados estudios a esta condición. Comparte tus experiencias con amigas y familiares, cuéntales que métodos mejoran tu condición y que factores la empeoran, y escucha de ellas sus ideas. Tu testimonio puede ser de vital importancia para muchas mujeres.

Abuelos cómplices = Niños más felices

(Ser Padres, http://serpadres.com, magazine, NY)

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En la época en que mi hijo tenía 6 años me enteré de que tenía una confidente y que no era yo, sino nada más y nada menos que mi madre. Se me rompió el corazón creyendo que algo equivocado había hecho para no merecer ese honor, pero superada la culpa entendí que era maravilloso que mi hijo tuviera un nexo tan estrecho con su abuela y que yo no estaba haciendo nada equivocado, al contrario le estaba permitiendo a mi hijo conectarse con su pasado más remoto.

Por la estructura familiar que regularmente caracteriza a los descendientes hispanos, muy apegados a la tradición, la presencia de los abuelos es muy marcada en la vida diaria, especialmente ahora cuando padres y madres tienen que ausentarse para trabajar. Para darnos solo una idea, según el Censo, en el 2004 de los 13.9 millones de niños hispanos que vivían en EE.UU., 1.6 millones vivían en la misma casa al menos con uno de sus abuelos.

“Está demostrado que los niños que tienen contacto con sus abuelos son más felices, más saludables, con mejores notas, son más seguros y sociables”, asegura Melanie A. Fernández. PhD en Psicología Clínica Infantil. “Esto no significa que a los niños que no están con sus abuelos les suceda lo contrario”, advierte Zinia Pérez-Prado, PhD en Psicología.

La ausencia de ambos padres ha ocasionado que los abuelos se conviertan en “niñeras” de alta calidad, no solo durante horas laborales sino cuando los padres quieren tener vida social. “Una madre siempre va a preferir que su hijo esté con un abuelo más que con una persona ajena a la familia, sin mencionar que a los abuelos no hay que pagarles altos salarios”, comenta Carmen Moreno, PhD en Educación.

Precisamente por esto, es necesario que la presencia de los abuelos esté acompañada de varios aspectos. “Por un lado la comunicación entre padres e hijos debe ser óptima para lograr un clima de armonía en el hogar. Si los abuelos quieren una cosa y los padres otra, los niños estarán confundidos y no sabrán como comportarse. Por otro, los padres, sintiéndose seguros de que sus hijos están bien con los abuelos, no pueden relegar su responsabilidad de educar en ellos”, dice Giselle Gavilanes, Licenciada en Trabajo Social.

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Los abuelos son un gran soporte familiar.

“Hay que recordar que la ausencia emocional es tan peligrosa como la ausencia física. Cuando padres muy jóvenes o con demasiadas cargas laborales y/o sociales empiezan a alejarse de sus hijos dejando a los abuelos encargados de todo, están cometiendo un error”, enfatiza Moreno. “Son los padres los llamados a dictar las reglas del hogar, tomar las decisiones y estar ahí para atender a sus hijos. Los abuelos son solo un gran apoyo, un complemento que hará a todos más felices”, agrega Fernández.

Es fundamental que padres y abuelos reconozcan cuál es el rol de cada uno en la vida de los niños. Debe haber una excelente comunicación, cariñosa y respetuosa, de manera que los abuelos entiendan sin sentirse rechazados cuáles son las nuevas reglas del hogar, y que los padres aprovechen la valiosa experiencia que ya tienen los abuelos. “Lamentablemente las relaciones entre padres y abuelos no siempre son buenas, pero lo mejor es que las más de las veces son cosas que se resuelven con un café de por medio”, concluye Pérez-Prado.

Rol de los abuelos
Los expertos consultados coinciden en que al no tener la responsabilidad directa de los niños, los abuelos se pueden permitir licencias que los padres no, y que los abuelos están para:

–       Consentir sin medida dentro de los límites disciplinarios establecidos por los padres y aceptados de buena gana por los abuelos. Los abuelos son fuente inmensa de ternura, amor, bondad y comprensión.

–       Traspasar experiencia, bagaje cultural, historia familiar, valores, idioma, tradiciones, cuentos, canciones, recetas, chistes y anécdotas que enriquecerán la vida de los niños con sentido de identidad y pertenencia, y proyección de futuro.

–       Apoyar a los padres, no reemplazarlos. Es importante que los padres entiendan que cuando se está en casa de los abuelos ellos son los que mandan y deberían ser bastante más flexibles a la hora de aceptar que se rompa la disciplina. Los abuelos a su vez deben reconocer que los niños necesitan estructura y romper las reglas no debe ser la norma.

Beneficios de parte y parte
–       La presencia de los abuelos durante una crisis familiar (divorcios, problemas económicos, enfermedades graves, muertes) puede ser fundamental para que todos salgan de ella sin consecuencias lamentables.

Los padres:
–       fortalecen su relación con los abuelos pues los une una causa común y comparten ahora la experiencia de ser padres.
–       se alivian un poco del peso que significa tener un hijo.

Los abuelos:
–       se sienten más útiles y felices cuando se involucran activamente en la vida de sus nietos.
–       sirven de mediadores entre padres e hijos.
–       aprenden con sus nietos, acercándose más a las nuevas generaciones.
–       hacen cosas que con sus hijos no pudieron.

Los niños:
–       se sienten más seguros al saber que si a sus padres les pasa algo tienen a sus abuelos que son como otros padres.
–       aprenden que las personas son diferentes pero aún así puede vivir en armonía.

Qué ha cambiado
–       Se tiene en cuenta a los niños en las decisiones familiares y se escuchan sus opiniones.
–       Los castigos son más consecuentes con el “delito” cometido: En lugar de darles una nalgada, se les manda a pensar en lo ocurrido. En lugar de privarlos de la cena, se les priva de una hora de TV.
–       El abuelo no decide el futuro de hijos y nietos, o las reglas del nuevo hogar.
–       Los abuelos son más amigos de sus nietos.
–       Los abuelos tienen vidas personales más activas.

Qué nunca va a cambiar
–       En casa de los abuelos siempre habrá cosas ricas que comer.
–       Los abuelos serán siempre más alcahuetes, tratarán de que los castigos sean menos fuertes y se aliarán con el nieto primero que con el hijo.
–       Los abuelos son el nexo con el pasado.

Qué hacer cuando hay conflicto
–       Sentarse a conversar de manera asertiva, directa, honesta y respetuosa, donde padres y abuelos hablen de lo que esperan unos de otros con respecto a la educación de los hijos.
–       Es necesario hablar y resolver conflictos previos que haya entre padres y abuelos.
–       Jamás decir a los padres cómo deben actuar o hablar mal de ellos en presencia de los nietos. Como padre nunca reniegue de los abuelos o no los desautorice en presencia de los niños.
–       Buscar a un amigo, guía espiritual o profesional de la salud para que sirva de mediador si el diálogo es difícil.
–       En ausencia de los abuelos, incluso por muerte, ayude como padre a mantener la relación nieto- abuelo por medio de cartas, teléfono, Internet, fotografías y contando historias sobre ellos.
–       Es muy importante que los límites estén claros en casos de niños con necesidades especiales o que estén pasando por algún problema en su entorno, como ajustarse a una cultura e idioma diferentes, o dificultades en la escuela, emocionales o físicas. “Aquí es más importante que haya una mayor y mejor presencia de los abuelos y una buena comunicación, porque se requiere una estructura mucho más fuerte”, aconseja la doctora Zinia Pérez-Prado.

Las cifras de TDHA en América Latina

Para Understood en español  (septiembre, 2015)

Screen Shot 2015-10-28 at 12.06.19 AMLas cifras son escasas, de hecho las que existen son bastante antiguas. La información que circula en Internet con respecto al TDHA (ADHD, por sus siglas en inglés) para países como Colombia, España, República Dominicana, Puerto Rico y Argentina es precaria. México escapa a este patrón quizá por su cercanía con un país donde el 5 % de los niños tiene el TDAH1, según la Asociación Americana de Psiquiatría en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). No obstante, estudios en los Estados Unidos realizados en muestras de la comunidad han calculado tasas aún más altas.

La página del Ministerio de Educación de República Dominicana (actualizada en 2014), maneja esta misma cifra de que el 5% de toda la población entre 3 y 16 años tiene esta condición, y agrega que su causa es 75 % genética, de alguna manera desconociendo otros factores importantes. Sin embargo, no citan ninguna fuente como proveedora de dichos datos. Es de anotar que el lenguaje usado en esta página es uno que ha sido ya replanteado por los siquiatras en Europa y Norteamérica, pues se refieren al ADHD como un “problema” y dice que los niños “lo sufren”. Así mismo, plantean que 7 de cada 10 niños imprescindiblemente debe ser tratado con medicamentos.

De igual manera, el Centro de Asistencia Terapéutica de Barcelona afirma que estima que entre el 3 y 7% de la población infanto-juvenil en España la sufre, lo que equivale a uno o dos niños por aula, pero tampoco citan la fuente de dichos datos.

Por su parte, en Argentina el Estudio Multicéntrico de Prevalencia del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en la República Argentina realizado por el licenciado Rubén O. Scandar, afirma que “En la República Argentina, tanto la falta de recursos económicos, como el predominio de corrientes teóricas poco afectas a las investigaciones cuantitativas, dan por resultado una casi total ausencia de datos epidemiológicos en torno a los trastornos mentales”, y menciona la necesidad urgente de hacer más estudios para conocer la realidad de los niños argentinos en cuanto a TDAH.

El estudio menciona otros datos interesantes con respecto a Latinoamérica, pero también reconoce la ausencia de estos en general. “Al buscar estudios en países latinoamericanos nos encontramos con resultados cuya amplitud es difícil de comprender, yendo desde el 5,1% hasta el 22%”, y atribuye este factor al uso de metodologías variadas, pero no se refiere a ningún país en especial, ni a la fuente de dicha información.

Las conclusiones del estudio, únicamente basado en datos de la capital Argentina, dice que “la prevalencia del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en el Gran Buenos Aires de la República Argentina se encuentra según sea el conteo de síntomas más conservador en o menos conservador entre el 4,99% y 7,86% de prevalencia en los niños de 6 a 9 años”.

En México en cambio las cifras son mucho más claras y contundentes, de acuerdo con la página Universia.com, alrededor de un millón 600 mil niñas y niños mexicanos tienen TDAH, de los cuáles solo el 8 % está diagnosticado y tratado. Esto es entre el 5% y el 6% de la población entre 6 y 16 años, según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, y señala que esta condición es considerada ahora un problema de salud pública. Sin embargo, estos datos son de 2006.

Esta misma página, por su parte, agrega que en Colombia y en España se ha reportado la presencia de un 14% a 18%, sin mayores detalles de fuentes o edades.

Tal pareciera que, de alguna manera, las instituciones en Latinoamérica están aplicando las cifras estadounidenses a sus propios niños sin mayores reparos ante la falta de estudios concretos y actuales.

En Puerto Rico, por su parte, el Instituto de Investigación de Ciencias de la Conducta y del Centro Universitario de Servicios y Estudios Psicológicos (CUSEP) de la Universidad de Puerto Rico afirma que el 7.5% de los niños en la población general de Puerto Rico y el 26.2% en la población médico indigente en tratamiento cualifica para el diagnóstico de TDAH.

En la Isla, solamente 1 de cada 4 niños recibe algún tipo de tratamiento psicosocial (p.ej., tratamiento individual o familiar) y solamente el 7.2 % recibe tratamiento con algún medicamento, información que data de 2005.

En otro aspecto, un grupo de clínicos latinoamericanos, expertos en TDAH, actualizaron los cuatro algoritmos de tratamiento y construyeron los árboles de decisiones a partir de la literatura más reciente, arrojando los siguientes datos:

El TDAH (1) es la patología neuropsiquiátrica más común en el mundo en la población pediátrica (5,29%), y aunque no hay diferencias significativas en la prevalencia del TDAH entre países, los pacientes latinoamericanos con TDAH y sus familias sí muestran perfiles demográfico, sintomatológico y de respuesta a tratamiento diferentes. La prevalencia del TDAH puede variar entre regiones y entre los países latinoamericanos, pero se estima en un promedio del 4,8%. En Venezuela del 0,76%; en Chile del 5,8% para los niños y del 1,5% para las niñas; en Colombia, del 6,2%; en Puerto Rico, del 11,2%; y en Argentina, del 3,24%.

La página Scielo.org.mx, a su vez, publica un estudio realizado con maestros en Latinoamérica, lo que demuestra que el problema es más grave si se tiene en cuenta que son ellos los primeros, después de los padres e incluso antes, quienes entran en contacto con los niños con esta condición.

Los resultados arrojaron lo siguiente:

“Se evaluaron 311 profesores de escuelas públicas y privadas, 192 (61,7%) de RD, 84 (27%) de México y 35 (11.3%) de Bolivia.

El 28.8% (N=85) de los maestros tenía de uno a dos alumnos y el 40.3% (N=119) entre tres y cinco alumnos con problemas académicos o de conducta.

El 79.3% consideró el TDAH como una enfermedad; la mayor parte de la muestra consideró al psicólogo como el profesional de salud indicado para su diagnóstico y tratamiento.

El tratamiento combinado fue el más frecuentemente señalado como el ideal (44.1%). Con respecto a sus CC acerca del tratamiento farmacológico, sólo el 14.7% señaló al fármaco como el componente más importante del tratamiento integral.

Los maestros reconocieron los efectos del tratamiento en el funcionamiento social, además del académico. Sin embargo, existieron diferencias entre países con respecto al grado de impacto del mismo o la necesidad de tratamiento combinado.

El 50.8% (N=158) trabajaba con adolescentes, 40.8% (N=127) con escolares y 8% (N=25) con preescolares; uno de los encuestados mencionó trabajar con adultos. No se encontraron diferencias en cuanto al tipo de escuela ni al grupo etáreo de los alumnos de estos maestros.

El 87.3% (N=268) de los maestros dijo saber qué era el TDAH, opinando de la siguiente manera: 79.3% (N=237) respondió que era una enfermedad, 17.7% (N=53) respondió que era un problema de crianza y 1% respondió que era un mito, una moda o un invento de la industria farmacéutica.

Los maestros identificaron al TDAH como una enfermedad, aunque no claramente a su componente biológico y por consiguiente la necesidad de tratamiento farmacológico, por lo que es recomendable mejorar la comunicación entre los profesionales de la salud y los maestros (El resaltado es mío).

Aunque muchas respuestas fueron similares, hubo diferencias por país. Éstas deben tomarse en cuenta al momento de diseñar los programas locales de psicoeducación y atención al TDAH”.

Disciplina aquí y ahora

(Ser Padres, magazine, NY) http://www.parents.com/parents-magazine/disciplina-antesyahora/

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La consistencia hace niños más felices.

Las diferencias entre María Eugenia y su madre se hicieron mucho más evidentes cuando ella dio a luz mientras compartía el mismo apartamento con su madre y su esposo. “Mi mamá quería decirme cada segundo qué hacer con Daniel, mi hijo. Había muchas cosas que yo quería mantener de la forma en que me educaron, los modales, las tradiciones familiares, algunas comidas, pero había otras que yo quería cambiar porque deseaba hacer parte de esta cultura y que mis hijos, que nacieron aquí, no se sintieran nunca ajenos al que ahora es su país”, cuenta María Eugenia González, residente de Hollywood, Florida.

“Entre las familias latinas se da el fenómeno de la familia extendida, lo que implica una mayor presencia de los abuelos en los asuntos familiares y eso, muchas veces, genera conflicto”, dice Zinia Pérez-Prado, Ph.D. en Psicología, quien coincide con otros expertos en que la disciplina en nuestros países es más tradicional y autoritaria. Debido a esa estructura, los abuelos quieren seguir manteniendo el poder que tenían como padres y encima de eso mantener las tradiciones o aplicar lo que para ellos es la disciplina correcta. El caso de María Eugenia puede ser uno entre miles, posiblemente más, si además tenemos en cuenta que de acuerdo con el Censo 2004, de los 13.9 millones de niños hispanos que vivían en EE.UU., 1.6 millones vivían en la misma casa al menos con uno de sus abuelos.

Los padres hispanos no la tienen fácil a la hora de educar a sus hijos en este país. Al tiempo que enfrentan los cambios que naturalmente se dan en las sociedades con los nuevos tiempos, deben acomodarse a un estilo diferente de disciplina. “Encuentro demasiado a menudo que a las familias hispanas les cuesta trabajo acomodarse a la estructura disciplinaria de este país. Por ejemplo, los más tradicionales no solo actúan más duramente con sus hijos, sino que esperan que la escuela imponga castigos severos y discipline a los niños, y aquí esa idea no funciona. Aquí el padre es el total responsable de la educación de los hijos. Pero, también veo que los padres con mayor grado de educación o que han nacido aquí aceptan mejor las nuevas formas y son más flexibles con sus hijos”, asegura John Mitchell, Director del Departamento Bilingüe de la ASA Mercer Middle School en Seattle, WA.

Entre tanto, la situación empeoró para María Eugenia cuando Daniel creció y era necesario aplicar disciplina. “Mi madre me contradecía por disciplinar al niño. Si le quitaba un juguete o lo mandaba a la silla de pensar, me recriminaba por ser tan dura con el niño, pero a la vez me decía que un par de buenas nalgadas le iban a enseñar la lección. Pocas veces había una línea consecuente en sus consejos. Mi esposo, Daniel, a menudo se ponía del lado de mi madre y me pedía que no discutiera con ella, porque ella era mi madre y al final lo que quería era ayudar –él es peruano y allí y entre su familia, las madres son vistas como diosas intocables–. Yo cedía muchas veces, pero solo por evitar el conflicto con lo cual mi madre obtenía más poder. Claro, llegó un día en que al mismo Daniel le colmó la paciencia y la tuvo que poner en su lugar. Por fortuna, lo hizo de una manera tan honesta y respetuosa, pero firme, que ella dejó de entrometerse… por un tiempo”, relata María Eugenia.

Pese a esa tradición autoritaria, no son, sin embargo, los padres hispanos los más consistentes a la hora de disciplinar, de acuerdo con un informe de The Journal of Social Psychology del año 2000. Según el informe, las familias hispanas imponen más medidas disciplinarias que las anglosajonas, pero al mismo tiempo no tienen un estilo autoritario consistente. “Lo que yo he notado es que en el proceso de acomodación entre una cultura y otra, los padres pasan del autoritarismo a la permisividad sin ninguna estructura, con lo cual están teniendo cada vez más problemas con los chicos y su disciplina”, agrega Mitchell.

Por estas razones, entre otras, los expertos aconsejan a los padres sentarse a evaluar los aspectos positivos que debe rescatar de la disciplina tradicional y los nuevos elementos que deben involucrar en sus vidas, y crear un modelo positivo que se aplique una y otra vez con decisión. “Ahora tenemos más acceso a la información, por eso ahora tenemos más certeza sobre qué tácticas funcionan y cuáles no. Ya sabemos, por ejemplo, que el autoritarismo donde no se le da espacio a la comunicación con los niños o el castigo físico no son adecuados”, dice Pérez-Prado.

“Creo que las familias hispanas tienen que desprenderse de muchas tradiciones que no les son útiles aquí y en muchos aspectos ser más flexibles con los niños, permitirles involucrarse más en la cultura a la que ahora pertenecen, y eso se hace dándoles más oportunidad de cometer errores y libertad para tomar decisiones. Lo mismo deben hacer los padres, salir del barrio y buscar espacios que les permitan conocer cómo funcionan las cosas en su nuevo país, además de intentar lo más posible de aprender el idioma”, afirma Mitchell.

Para los expertos es importante que las familias foráneas busquen un balance entre la disciplina de ayer y la de hoy. “Muchas tradiciones hispanas deberían conservarse porque van a ayudar al niño en su vida social y adulta. Por ejemplo, mantener el idioma materno sin imponerlo como obligación, va a darle más herramientas al niño social y culturalmente. El respeto por los mayores, la unión familiar, los modales que se enseñan en nuestros países, como saludar, despedirse, dar las gracias; querer ser alguien de bien en la vida, más que la premisa de tener algo en la vida, son tradiciones muy positivas que no tendrían por qué chocar con las positivas anglosajonas”, dice Giselle Gavilanes, Licenciada en Trabajo Social.

Del otro lado, los expertos consultados resaltan que la cultura anglosajona es más abierta al cambio, estimula una estructura de reglas y normas con un alto sentido de responsabilidad e independencia, además de promover la autoestima y la condena al castigo corporal. Sin embargo, en su aspecto negativo, varios expertos coinciden en que la cultura anglosajona da demasiada importancia a los bienes materiales, no se exige el respeto por los adultos y tanta independencia fomenta en muchos casos la desintegración de las familias.

Encontrar el balance no es fácil. Por ejemplo, ¿Hay que reaccionar duramente y no ser permisivos con los hijos cuando cometen una infracción, o hay que hacerse el de la vista gorda y no armar escándalo? Los expertos coinciden en que la constancia es la clave a la hora de establecer un patrón de conducta. Si los padres actúan de una forma un día y luego de otra, el niño no va a entender nada y al contrario estará midiendo los límites de sus padres para su conveniencia todo el tiempo. “Hay que establecer las reglas de forma clara y las consecuencias que habrá de no cumplir con esas reglas. Las consecuencias por su parte deben establecerse de acuerdo con la edad y la madurez de los niños”, aconseja Pérez-Prado. Por ejemplo, agrega la Psicóloga, las consecuencias para un niño entre 2 y 6 años deben ser inmediatas. “Los niños a esta edad piensan en el aquí y ahora. Si el niño comete una infracción y la madre le deja seguir jugando pero le dice que más tarde se las van a arreglar, no va a tener ningún efecto aún si la madre aplica un castigo. Lo mejor es actuar inmediatamente y usar lo que aquí se llama un time out, separar al niño del juego y ponerlo en un lugar seguro donde se sienta privado de algún beneficio”.

“No hay que tener miedo de disciplinar, pero los padres hispanos deben ser más flexibles. Hay que tener muy clara la gravedad de la infracción y actuar en consecuencia. Si se trata de una pilatuna, muchas veces deberíamos quedarnos callados y crear complicidad con nuestros hijos, de esa forma nos tendrán más confianza. Ser comprensivos con la edad y las circunstancias del niño ayuda a discernir si actuar o dejar pasar”, concluye Mitchell.

Felizmente para todos, la situación entre María Eugenia y su madre ha cambiado. “No fue fácil. De hecho, la solución que encontramos fue no compartir más el mismo techo. En nuestra nueva casa, mi esposo y yo pudimos tomar las riendas de la disciplina tal como la queríamos aplicar. Hoy cuando mi madre nos visita, yo la dejo que se encargue de algunas cosas, dejo que les cocine varios platos si ella quiere para satisfacer sus caprichos, acepto cuando les da regalos sin razón o cuando les da mimos de más. Finalmente, ya a mis hijos les he enseñado la diferencia entre su abuela y yo. Además, me ha gustado comprender que eso la hace feliz y que nuestra relación ha mejorado. Yo he visto que sus visitas son divertidas, nos sacan de la rutina y mis hijos no se maleducan por un par de dulces extra”.

Las ventajas de ser madre

(Siempre Mujer, http://siempremujer.com/magazine, NY)

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“Ser madre ha cambiado toda mi perspectiva de la vida. Las cosas que antes eran importantes han dejado de serlo y mi actitud frente a situaciones de conflicto es otra completamente diferente, y eso incluye mi trabajo”,  afirma Caroline Fish, copropietaria y Directora Creativa del Departamento Hispano de una agencia de publicidad en New York, madre de un chico de 8 y una chica de 7.

Caroline es una entre las millones de madres que laboran en los Estados Unidos, donde más del 72% de ellas (26 millones) tiene un trabajo de medio o tiempo completo, de acuerdo con la revista Working Mother.

Ser madre trabajadora no es para nada fácil, casi hay que asumir el rol de supermujer para hacer el trabajo completo de llevar dinero a casa y educar bien a los niños, sin mencionar el mantenimiento del hogar y la pareja, ¡fiuuuuu, sólo escribirlo produce agotamiento!

Sin embargo, no sin la ayuda de familiares y niñeras, muchas madres logran trabajar y alcanzar posiciones antes vedadas para las mujeres. Estados Unidos es el primer país del mundo donde las mujeres ocupan trabajos de poder entre los que se cuentan legisladoras, administradoras y directoras de empresas. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, al 2002, el 45% de los trabajos más importantes del mundo estaban ocupados por mujeres en los Estados Unidos.

Para Shari Storm, escritora del libro Maternidad es el Nuevo Master, no es gratuito que las madres ocupen cargos importantes y lleguen a ser muy buenas jefas. Para ella, las destrezas obtenidas con la maternidad son altamente aplicables en el trabajo, y asegura que una vez descubrió que podía manejar su oficina como manejaba su casa, se convirtió en una mejor jefa.

“Me he convertido en una mujer más fuerte, madura, sociable e inteligente. La disciplina, la responsabilidad, la paciencia, la exactitud y el amor que me exige el ser madre se ha trasladado 100% a mi trabajo y por eso me va bien”, asegura Nancy García, Contadora de Fremont, CA., y madre de un joven de 17 años.

¿Madre en el trabajo, jefa en el hogar?
“Ser madre te madura y mucho”, dice Hazel Swayne, Directora Creativa Asociada de una agencia de publicidad en New York, nacida en Perú y madre de dos niñas de 3 años y 9 meses. “Ya no eres todo tú, y eso te permite manejar todo en la vida, incluyendo el trabajo, desde un lugar menos egoísta. Una vez quitas ese factor, eres capaz de generar soluciones más objetivas y menos conflictivas. Me volví más compresiva con las personas a mi cargo, más paciente para enseñar y encaminar, y también más inteligente a la hora de pedirles o delegarles, ¡por eso de que una mamá aprende a negociar a fuerzas!”.

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Las madres desarrollan facultades increíbles. El hecho de estar vigilante 24 horas al día, nos convierte en observadoras eficaces, somos capaces de hablar lenguajes insospechados, desde el de los ojos hasta el media lengua bilingüe. Aprendemos a escuchar mejor y a comprender más las necesidades de los otros. También a tener mayor conciencia sobre la igualdad de la personas y a tratarlas de esa manera; pero al mismo tiempo a reconocer que cada quien es un universo completo. Nos haría falta el lazo de la verdad de la Mujer Maravilla para completar el cuadro.

Convertirse en ejemplo es otro de los retos de ser madre y eventualmente jefa. La autoconciencia hace que nos estemos revisando y mejorando todo el tiempo, mejor que un computador.

Obvios paralelos
“Como madre tienes que poner límites así tus hijos sabes que pueden hacer y qué no. Ellos prueban esos límites todo el tiempo. Sin embargo, eventualmente se dan cuenta que tienen libertad para tomar decisiones dentro de esos límites, lo cual les da la sensación de control sobre sus vidas. Lo mismo aplica en el trabajo. Tenemos reglas a las que todos tienen que adaptarse, pero dentro de esos límites la gente tiene control absoluto sobre cómo hace su trabajo. Por ejemplo, alguien preferirá trabajar el fin de semana para poder ver videos de YouTube durante la semana, y así cumplir con su asignación. Cómo hagan su trabajo siempre que cumplan con él, es asunto de ellos, dice Fish.

Sin embargo, la psicóloga argentina Claudia Quiroz, MAMHLC, cree que “no es tener hijos lo que te da necesariamente estas destrezas, depende mucho de la personalidad, porque hay padres que no pueden poner límites. Depende de la formación de la persona, una sola variable no es suficiente, ser madre influye pero no lo considero determinante”.

Storm en su libro aconseja, entre otras cosas, llevar un diario, tanto para relatar las peripecias de tus hijos, como el desempeño de tus subalternos o tú misma. Uno se sorprende de cuán fácil se olvida la hora del nacimiento de los hijos (y con todo lo que dolió). Llevar un diario, asegura la autora, permite llevar un control sobre los sucesos que rápidamente la memoria olvida por importantes que parezcan en su momento. Ya sea para controlar el desempeño de un empleado o el propio, un libro de reportes será de gran valor.

Así mismo, las listas de cosas por hacer en casa, son una herramienta fundamental a la hora de mantener un orden en el trabajo. No sólo se tendrán presentes las cosas pendientes sino que al final del día las cosas tachadas te mostrarán lo eficiente que puedes ser.

La autora recomienda también aplicar aquello del “por que yo digo”. No hay que tener miedo a tomar decisiones en el trabajo que en su momento no pueden ser explicadas, si después de escuchar a tu contraparte hay que tomar una decisión que además será tu responsabilidad, dilo. Los hijos regularmente están pidiendo explicaciones de más y a veces no se puede razonar con un chico de 5 años. Sin embargo, aconseja también no exclamar, “¡te lo dije!”. Esta frase lo único que hace es hacer sentir a la otra persona mal y bien a quien la dice. Olvídalo.

“¿Ser mamá me ha hecho mejor jefa? No lo sé. Posiblemente soy más paciente con los conflictos en el trabajo porque tengo que resolver tantos en casa diariamente. Creo que tengo una mejor visión del mundo y no me atoro en pequeños detalles cuando sé que la salud y bienestar de mis hijos es muchísimo más importante”, concluye Fish.

¿Y los niños qué? 

(Ser Padres, magazine, NY) http://www.parents.com/parents-magazine/hijos-del-divoricio/

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“En mis planes no estaba divorciarme, pero llegó un momento en que peleaba demasiado con mi esposo, ya no nos entendíamos, y entre tantas amenazas de divorcio tomé la decisión de hacerlo. Valentina, mi hija mayor, tenía 5 años y David apenas unos meses. Para mí significó pasar de ser ama de casa a madre trabajadora de tiempo completo y para mis hijos cambio de casa, escuela y hasta de alimentación, todo fue muy difícil”, cuenta Astrid Garzón, residente de Atlanta, GA.

El caso de Garzón se repite más de lo que muchos quisieran. Según el Censo de los EE.UU., las cifras de divorcio entre la población mayor de 25 años alcanzaban el 47 por ciento en 2007. Entre las familias hispanas el divorcio ocurre mayormente entre los 7 y 8 años después del matrimonio, mientras que entre los estadounidenses el divorcio suele ocurrir en los primeros cinco.

Según los expertos consultados, el divorcio es la solución cada vez más frecuente para las parejas que desean terminar una relación con la que no se encuentran satisfechas, y los hispanos no son ajenos a ella. “Las personas no se están preparando bien para el matrimonio, se casan muy jóvenes o con expectativas irreales y a veces dan por terminado el matrimonio demasiado rápido, sin tener en cuenta que el divorcio siempre tiene consecuencias en los adultos y especialmente en los niños”, asegura Rafael León, Consejero de Parejas del Puertorican Family Institute, en Nueva York, NY.

“No importa qué tipo de divorcio suceda, amigable o no, los pequeños siempre se van a ver afectados. Los niños se toman todo muy personal, son egocéntricos, la mayoría de las veces piensan que es su culpa, por sus calificaciones o porque no se portaban bien. Sin embargo, el impacto es menor cuando se busca ayuda, cuando se habla con ellos, cuando hay comunicación”, explica Aida Méndez, Psicóloga y Terapeuta Familiar de Louisiana Methodist Children’s Home, en Shreveport, LA.

El momento de hablar
Una de las cosas que más preocupa a los padres es cuándo, cómo y qué decirles a los chicos. Los expertos coinciden en que lo mejor es decir la verdad, pero de acuerdo con la edad y las circunstancias del divorcio.

“Lo ideal es que la pareja se reúna con los hijos y les diga que se van a separar y cuándo va a ocurrir, también consecuencias como el cambio de residencia, de colegio, o cómo serán las visitas y las vacaciones. Se debe escoger un momento donde todos puedan concentrarse en esta conversación por un tiempo moderado”, dice Méndez.

Dependiendo de la edad de los chicos, se producirán diferentes reacciones. En una entrevista para PBS.org, Judith Wellerstein, PhD. experta en divorcio y coautora de varios libros al respecto, agrupó así las edades de los niños y la forma como asumen el divorcio:

Los niños entre los 2 y los 6 años se preocupan de ser abandonados. Su lógica es que si un padre deja al otro, ¿por qué no habría de dejarlo a él también? Les causa dificultad ir a la guardería y podrían tener pesadillas. La idea de la separación les ocasiona una ansiedad extrema porque tienen miedo de ser abandonados y piensan que nadie les va a cuidar y querer, asegura la Doctora.

Los jovencitos entre los 8 y 11 años se preocupan más porque sus vidas diarias se van a ver interrumpidas; les preocupan sus amigos, sus clases de karate, sienten que sus vidas están por cambiar. A esta edad ellos sienten verdadera rabia en contra de sus padres y la mayoría de las veces la expresan en la escuela o contra los hermanos, alerta la experta.

Los adolescentes se dan más cuenta del problema y pueden entenderlo mejor. Sin embargo, al mismo tiempo sienten rabia de que su familia se desintegre, en un momento donde tienen tantas dudas sobre su futuro. Entre los 15 y los 17 tienen mucho miedo de que si la relación de sus padres terminó así, a ellos les vaya a ocurrir lo mismo con las suyas, concluye Wellerstein, coautora del libro El inesperado legado del divorcio, 2002.

Los bebés también sienten los efectos del divorcio. “No se debe cometer el error de pensar que los bebés no se dan cuenta, ellos perciben todo, hablar no tendría mucho efecto, pero el cuidado y el amor es fundamental, estar cerca, dejarles saber que estas ahí”, agrega Méndez.

“Aunque nosotros hablamos con Valentina y buscamos consejería, a ella le afectó mucho, estaba triste todo el tiempo y reclamaba a su padre. La ayuda profesional nos ayudó para que ella aprendiera a expresar sus sentimientos sobre la situación, pero tomó tiempo que se acostumbrara. Para David fue incluso más duro, cuando entendió la separación, su vida se trastornó y mi relación con él se vio muy afectada, de alguna manera me culpaba de lo sucedido”, cuenta con tristeza Garzón.

Qué decir
Los expertos coinciden en que es importante dejarles saber a los chicos que cuando la pareja contrajo matrimonio se amaba y que esperaban estar juntos para siempre. Wallerstein asegura en su libro Y los niños ¿qué?, 2006, que es importante para los niños saber que forman parte de una familia que se inició con amor. Para el consejero Rafael León es recomendable decirles que ustedes no se están entendiendo y se están haciendo infelices, y que han encontrado en el divorcio la mejor solución por el bien de todos. Lo más importante es que les diga que ellos no son responsables por la separación y que si a veces los padres se enfadan con ellos por no obedecer o por no hacer las tareas, eso no tiene que ver nada con el divorcio. “Hágales saber que no hay nada que ellos puedan hacer para evitar el divorcio”, agrega León. Explíqueles que seguirán teniendo una familia pero que esta será diferente y que ustedes hicieron todo lo posible por arreglar el matrimonio; si por ejemplo acudieron a terapia, dígalo, afirma León.

Para concluir, los expertos aconsejan terminar la charla preguntando a los niños si entendieron, pregunte qué ideas tienen y dígales que las tomarán en consideración. Termine diciendo que todos deben ser fuertes y que se ayudarán mutuamente.

No deje de tener una segunda reunión con sus hijos. Deje que pasen unos días o unas semanas y pregúnteles de nuevo qué piensan, cómo se sienten, podría sorprenderse de las respuestas que va a recibir.

Cuándo divorciarse
Los expertos no tienen una respuesta exacta, pues eso depende de lo que esté pasando en su familia. Sin embargo, en situaciones donde hay violencia crónica y/o continuo conflicto con gritos, peleas fuertes, golpes de mesa o portazos, cuanto antes será mejor. En situaciones donde no se presenten estas situaciones, los expertos recomiendan que si puede retrasar el momento del divorcio hasta que su(s) hijo(s) esté(n) en la escuela le(s) haría un bien. Con los preadolescentes, debe considerar si su hijo es suficientemente maduro para su edad, sino busque ayuda antes de embarcarse en el divorcio.

No obstante, el consejo más importante de los expertos consultados es que no se deben tomar decisiones en momentos acalorados, las cosas se pueden ver desde diferentes perspectivas si deja pasar un par de meses, con lo cual se beneficiarán todos. Varios mitos sobre el divorcio dicen que si los padres están felices, los hijos también lo estarán, lo que ha llevado a idear el divorcio como una solución para parejas infelices… y a argumentar que los niños también se beneficiarán de él, que sufrirán solo temporalmente en el momento de la ruptura. Wallerstein, en sus estudios, muestra en cambio que esto es una falacia y que a los efectos en la adolescencia y juventud se unen otros a más largo plazo, que hasta hace poco se despreciaban.

Garzón reconoce que su divorcio no fue el mejor, pero también que hay alternativas. “Cometimos muchos errores culpándonos entre nosotros en frente de los niños y abandonando la consejería demasiado rápido. Por fortuna, el tiempo nos enseñó que estábamos equivocados y cambiamos la estrategia para bien de los niños. Hoy Valentina, 13, entiende la situación y David, 7, ya no me culpa, incluso acepta la ausencia de su padre con mayor tranquilidad y nuestra vida ha vuelto a ser tranquila y feliz”.

Dónde encontrar ayuda
•Community Services Planning Council, Sacrameto, CA. 1800-500-4931 Ofrece consejería en español.

•Puertorican Family Institute. New York, NY. 718-9634430 Jersey City, NJ. 201-610-1446
Ofrecen consejería para niños, padres y parejas en español, con comida, transporte y cuidado de los niños.

Libros en español:
• No es tu culpa Koko Oso, Vicki Lansky y Jane Prince, 1999.
• Cuentos para enseñar a sus hijos a entender el divorcio, Janet R. Johnston, 2002
• Cómo explicar el divorcio a los niños, R. Beyer y K. Winchester, 2003
• El divorcio explicado a los niños by Cynthia MacGregor, 2004
• El niño ante el divorcio, Encarna Fernández Ros y Carmen Godoy Fernández, 2004
• ¿Y los niños qué? Cómo guiar a los hijos antes, durante y después del divorcio, Judith Wallerstein y Sandra Blakeslee, 2006
• Las muchas caras de la familia, Zsalé, 2008

¿Cuándo llega mi hermanito… y cuándo se va?

(Ser Padres, magazine, NY)

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En casa de Karla y Enrique todo estuvo listo a tiempo para la llegada de Valentina. La primogénita, Valeria, tenía cuatro años y era hora de que tuviera un hermanito. Sus padres se esmeraron bastante para que el nacimiento del segundo hijo fuera tan feliz como el del primero, aunque esta vez la atención no sólo se centró en las necesidades del recién nacido sino también en evitar que Valeria se sintiera desplazada por el recién llegado.

Los Olaya-Flórez acertaron con sus preparativos. Valeria recibió a Valentina con mucho agrado y amor, incluso se mostraba más interesada de lo que hubieran imaginado. Sin embargo, con el correr de los días y el cambio en las rutinas de la casa, Valeria, en su afán por mantener el cariño de mami, no supo cómo manejar sus sentimientos.

“Valeria comenzó a lloriquear mucho, a pedir atenciones que no le podía dar y a hacerse pis en la ropa; pero como ya estábamos preparados para eso lo tomamos con mucha calma, aunque no niego que a veces no sabía ni qué hacer para satisfacer a la niña”, recuerda Karla.

“No hay preparación que valga. Los celos son sentimientos inherentes al ser humano, no importa cuánto se haga para evitarlos siempre aparecerán en estos casos”, afirma Enrique Olaya, padre de Valeria y Valentina, y psicólogo del Centro de Psicoterapia y Consejería en Brooklyn, NY.

Para los hijos mayores es particularmente difícil la llegada de un hermano. “Para un niño de 2 a 5 años tener un hermanito tiene poco de excitante. Para ellos significa perder el mundo del que han sido amos y señores, mundo que a esa edad se reduce a los padres. Por eso, hay que entenderles y ayudarles a que los sentimientos de miedo e inseguridad se conviertan en hermandad y aceptación”, dice Gladys Guarton, Ph.D. en Psicología.

Los celos, un mal necesario
Los expertos coinciden en que los celos son necesarios y normales. Los conflictos entre hermanos son parte del desarrollo y con ellos aprenden a negociar, a ceder y a resolver problemas.

Que los celos sean normales no significa que se deba ignorar los sentimientos de los niños. “Los papás deben reconocer las necesidades de sus hijos y no dar por sentado que deben absorber por sí solos las nuevas situaciones que viven, y que les estresan. Los niños son personas en desarrollo y no adultos formados. Cada niño es un individuo único y responde de manera distinta a cada situación”, asegura John J. Tobón, sacerdote y terapista familiar de Caridades Católicas en NY.

Muchos niños expresan sus celos a través de un cambio de conducta. Se vuelven llorones y se interponen constantemente entre la madre y el nuevo hermanito en un intento desesperado por llamar su atención y no perder su cariño. En casos extremos, se tornan desobedientes, rebeldes y agresivos al punto de morder o golpear al bebé.

“Los niños tienden a expresar sus sentimientos a través del cuerpo. Se quejan de dolores de estómago o de cabeza, cuando en realidad lo que están sintiendo es temor o tristeza”, afirma el sacerdote.

Es común también que presenten retrocesos en su desarrollo. Algunos vuelven a hacerse pis en la ropa y otros llegan a pedir que les pongan de nuevo el pañal. Son reacciones normales a la crisis que está atravesando. Y no hay mucho que hacer en estos casos. Ni alarmarse por lo que hacen, ni regañarles. Esta es su protesta y hay que comprenderla con paciencia y muchísimo cariño.

“Una de las cosas más terribles sería castigar al niño por los celos, pues entonces no los podrá expresar y saldrán por otra parte”, agrega Guarton.

Los preparativos
La doctora Guarton recomienda, y en esto coinciden los expertos consultados, adquirir un muñeco meses antes del nacimiento. “La presencia del muñeco servirá de entrenamiento para el niño y la madre. El se acostumbrará a ver a una persona diferente recibiendo la atención de su madre, y a la madre le servirá para ver cómo reacciona su hijo”. Jueguen a vestir al muñeco, a darle biberón, a bañarlo. Enséñele a su primogénito cómo cargar al bebé, cómo acariciarlo.

•Hay que hablarle al niño con naturalidad de que va a tener un hermanito. “No se puede poner misterio en esto, pero tampoco excederse en explicaciones”, dice Guarton. Después del quinto mes de embarazo debe comenzarse el acercamiento entre los hermanos, antes sería aumentar el tiempo de tensión para el niño.
•Muéstrele revistas o videos donde aparezcan recién nacidos, visite amigos que tengan bebés.
•Hay que permitirle al pequeño que toque la panza, que le hable, que le cante a su hermanito, que sienta cuando se mueve.
•Particípelo del arreglo del cuarto, de las compras necesarias, permítale escoger alguno de los trajecitos, algún juguete. “Yo recomiendo que le den algún presente al niño diciendo que se lo envió su hermanito con mucho amor, así el mayor comenzará a sentirse amado por la nueva criatura”, dice el sacerdote Tobón.
•“Hay que ser muy prudentes. Hablar todo el tiempo del bebé en camino va a causarle daño al que ya está. Evite que sus temas de conversación sean solo del bebé”, aconseja el doctor Olaya.
•No permita que su primogénito relacione las situaciones de estrés con la llegada del nuevo hermanito. Evite mudanzas, iniciar la escuela o el entrenamiento del baño justo antes de parto. Si ya no puede cargar a su hijo o no puede jugar como antes, no culpe al que espera, diga con cariño que tiene dolor en sus pies y propóngale que se hagan juntos un masaje.
•No cree falsas expectativas. No diga que cuando nazca el hermanito podrán jugar. Sea sincero y explique que el recién nacido tendrá que crecer antes de que puedan montar juntos en bicicleta.
•Dedique tiempo en exclusivo con su hijo, hágale saber lo mucho que le ama, demuéstreselo con caricias y besos. Reconozca sus avances.
•Es el momento para desempolvar fotos y recuerdos. Muéstrele a su pequeño cómo era él cuando nació y cuéntele cómo le cuidaban.

El día esperado
Tenga en cuenta que se va a separar de su hijo y va a volver a casa convertida en dos personas, para los ojos de un niño de 2 a 5 años esto puede ser una pesadilla.

•Háblele al niño de que va a pasar unos días en el hospital y que lo más posible es que regrese con su hermanito. “No hay que crear expectativas, nunca se sabe a ciencia cierta qué va a suceder. Cuanto menos detalles se den en este caso, mejor”, recomienda Gladys Guarton.
•Si la abuela o una niñera se va a encargar de él, es bueno que esto suceda varias veces antes del parto, como entrenamiento para todos.
•Permita que la visite en el hospital en cuanto se sienta bien; si su hijo la ve deprimida o enferma va a culpar al hermanito. Si permanece varios días allí, llámelo cuantas veces pueda.
•Reciba a su primogénito con besos y abrazos. Muéstrese feliz de verle. Preséntele al hermanito sin mucha alharaca.
•Permita que acaricie al bebé, pero no le obligue.
•Evite que la vea amamantando en estas primeras horas de encuentro.
•Déle una vez más un regalo que “su hermanito trajo para él”.
•Involucre a amigos y familiares. Pídales que saluden al mayor primero y le presten atención, y que le hablen de lo afortunado que es el bebé por tenerlo como hermano.

En casa
La rutina ya no será la misma y debe estar conciente de ello. Ya no es un hijo sino dos, o más, y todos requieren de la madre.

•No se obsesione con el silencio para que el bebé duerma. Para todos será mejor si se acostumbran al ruido. Siga su vida naturalmente, permita que su hijo, cante, brinque y juegue, que de seguro el bebé no se dará por enterado.
•A la hora de amamantar coloque al mayor lo más ceca posible de usted, déjelo que disfrute una merienda y mantenga contacto con él, cuéntele historias.
•Repita la táctica con las visitas. Aproveche a sus amistades para que se encarguen del recién nacido y usted le dedique tiempo al mayor.
•Involucre al niño pidiéndole que reciba la visita, que le muestre la casa y que les presente al hermanito.
•Muéstrele que el bebé no siempre es el primero. Haga “esperar” al bebé diciendo “no, lo siento mucho bebé, ahora es el turno de tu hermano, te cambiaré cuando acabemos de jugar”.
•Busque momentos en exclusiva para su hijo.
•Háblele de las ventajas de ser mayor, “puedes comer helado, acostarte más tarde, montar en patines”.
•Particípelo del cuidado. Pídale que le ayude a escoger la ropita, que le alcance la toalla o el peine. Permítale a su hijo que le ayude a secarlo.
•No deje al bebé solo con su hermanito.

Más allá de todos estos consejos, la doctora Guarton recalca que lo más importante es la atmósfera de la casa. “Siempre habrá celos, es completamente natural, pero si a esta situación se le suma una mala relación entre los padres, los efectos serán otros. A ser hermano se aprende y el papel de los padres es fundamental en este caso”.

Los pequeños aprenden imitando, viendo como actúan papá y mamá, y reaccionan de acuerdo a como los mayores se tratan entre sí y lo traten a él. “Depende de los padres que los celos que está experimentando se queden en una crisis temporal, dentro de unos límites razonables que no representen un sufrimiento mayor ni que den espacio a una rivalidad duradera”, concluye Olaya.

La llegada de un segundo hijo requiere más esfuerzo que la llegada del primero y así lo confirma la experiencia de Karla. “Todo el empeño que pusimos en equilibrar nuestro amor no fue en vano. La paciencia triunfó y ahora Valeria se pelea conmigo por atender a Valentina”.

Supermamá: cuelga la capa y busca ayuda

(Ser Padres, magazine, NY)

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(*Los nombres han sido cambiados por petición de los entrevistados)

“Conocí a mi padre a los 8 años y aunque no deja de ser una situación lamentable yo nunca me sentí mal al respecto porque mi madre y mi familia siempre estuvieron ahí”, revela María Eugenia González, 36, residente de Hollywood, Fla.

Miles de madres como la de María Eugenia educan solas a sus hijos en Estados Unidos, sea porque el padre ha muerto, vive en otro país, trabaja demasiado o al momento de una separación o divorcio el padre se distancia igual de los hijos que de la madre.

Según el más reciente Suplemento Demográfico Anual del Censo, para marzo 2002 de los 72 millones de niños (de 0 a 18 años) que residían en Estados Unidos, 16.5 millones de ellos (23%) vivían sólo con su madre. De éstos, el 25 % son chicos hispanos, conformándose así en el segundo grupo más grande de niños que viven sólo con su madre.

Estos números toman forma cuando se traducen en que los hijos con padres ausentes son tres veces más propensos a ser encarcelados en instituciones juveniles, las chicas son dos veces más proclives a ser madres adolescentes y el 63% de los suicidios son niños que no viven con sus papás, según el Worcester County Fathers and Family Network de Masachusetts

No obstante este panorama, los expertos consultados coinciden en que una sana presencia de la madre es suficiente para que sus hijos crezcan sin problemas.

“Cuando mi hermana y su esposo decidieron viajar a Estados Unidos desde Perú no contaron con que él no podría viajar; ahora Marta* vive sola en Washington y tiene que velar por sus hijas sin ningún apoyo de su esposo pues, desafortunadamente, Rodolfo* se ha olvidado de sus deberes como padre”, cuenta Flor Montero, hermana de Marta.

“Las madres solas tienen un arduo trabajo por hacer. Primero deben entender que la ‘super-mamá’ no existe, que necesitan ayuda de una niñera, un familiar o una institución. Una madre anímicamente mal no podrá ayudar a crecer a sus hijos sanamente”, asegura Giselle Gavilanes, trabajadora social del Corporate Counseling Associates de New York.

Cuando el padre muere la familia experimenta un cambio doloroso y drástico al cual el resto de la familia deberá sobreponerse con tiempo. “La madre deberá convertirse en el soporte básico de sus hijos y hablar con ellos con franqueza. Siempre hay que decir la verdad sobre la muerte del padre, teniendo en cuenta las circunstancias y la edad del niño; la madre debe saber qué decir, cuándo y cómo decirlo; no hay que entrar en detalles que los pequeños no necesiten saber y que en cambio serían traumáticos”, dice Giovanny Núñez, M.D., psiquiatra del Instituto de Salud Mental de la Calle San Marcos en New York.

Más difícil es a veces para las madres explicar la ausencia del padre cuando éste aún vive. “Mi hermana ha tratado por todos los medios de que su esposo esté en contacto con sus hijas pero la situación está fuera de su control. La pequeña de 6 años todavía cree que su padre trabaja mucho o que las comunicaciones con Perú son difíciles, pero la mayorcita de 9, ya no lo cree. Ella sabe que hay algo que no está bien con su padre”, agrega Flor sobre la situación de su hermana.

¿Dónde está mi padre?
Para el doctor Alberto Goldwaser, M.D., profesor de psiquiatría de NYU y psicoanalista forense de la División de Servicios para Jóvenes y Familia del estado de NJ., lo importante no es que la mamá diga lo que ella cree que el niño debe saber, la clave es empezar respondiendo al niño con otra pregunta, ¿tú que piensas de esto? o ¿qué se te ocurre a ti? “Con la respuesta del niño la madre entenderá en qué etapa se encuentra su hijo, qué tan desarrolladas tiene sus ideas al respecto y qué realmente es lo que quiere saber”, afirma Goldwaser.

“A veces es suficiente decir ‘él ahora no puede estar con nosotros’, aconseja Goldwaser; aunque si el niño insiste es posible que él sepa algo más. “En muchas oportunidades los adultos se olvidan de que mientras se dedican a sus juegos los oídos de los pequeños persiguen a sus padres y a partir de lo que escuchan empiezan a construir personajes alejados de la realidad y a crear fantasías que más tarde pueden perjudicar su vida”, concluye el psiquiatra.

“Crecí al lado de mi abuela y mi tío Marcos fue como mi padre. Mamá nunca habló mal ni bien de mi padre y creo que fue mejor así”, explica María Eugenia, quien ahora está casada y es madre de Daniel, 7, y Tomás, 5.

Los psicólogos están de acuerdo con que la madre debe sustituir con tíos o abuelos esa figura que proporciona seguridad y contención a la vez que complementa la labor maternal. “La madre no debe aislarse por ningún motivo, sea con amigos o familiares debe tratar de proporcionar al pequeño lazos y modelos que le ayuden a crecer en un ambiente quizás diferente pero sin conflicto”, dice la doctora Núñez.

Con lo que no están de acuerdo es con no hablar. “Un silencio absoluto no está bien. La madre debe tener la posibilidad de decir algo de acuerdo con el desarrollo psicológico del niño. Decir mucho a los 2 años puede sobrecoger al niño, pero si a los 7 no se le dice nada, el niño tomará modelos de padres que ve en la escuela o en la televisión y creará su propia imagen, a veces lo hará bien otras no tanto, pero definitivamente lo hará”, asegura Goldwaser.

Modelos inventados
La madre sola deberá ser consciente de que el niño está aprendiendo todo de una sola figura y si esta figura tiene problemas, esos problemas serán transferidos al niño. “Si la madre expresa continua frustración con respecto al padre, el niño crecerá creyendo que hay algo en los hombres que frustra a las mujeres, o aprenderá que el hombre es malo por naturaleza y terminará imitándolo. Al tiempo, una niña desconfiará de ellos y será incapaz de tener relaciones de pareja sanas”, recalca Núñez.

Los expertos llaman la atención sobre otros tipos de ausencia. “El padre tiene que hacerse responsable más allá de proveer el sustento económico para sus familias. Enviar dinero o pagar todas las cuentas no le hace un buen padre. Y en este caso una vez más recae en la madre la labor de ayudar al padre a que tome parte en la vida de sus hijos”, expone Goldwaser. En estas situaciones como en cualquier otra de ausencia del padre, la madre debe hacerles entender a sus hijos que no es su culpa, que no es el problema de los niños que el padre no esté.

Ahora bien, las madres deben estar atentas al tiempo que dedican a sus hijos. “Cuando la madre está sola tiene que trabajar demasiado a veces, con lo cual los pequeños de madres solteras no sólo han perdido a sus padres sino a sus madres también. Esta situación impone a la madre el deseo de que sus hijos crezcan rápido y no les permiten vivir las etapas necesarias”, alerta el doctor Alberto Goldwaser. “Muchas madres solas con hijos varones inconscientemente los presionan para que se conviertan en los jefes de familia y les confieren roles y responsabilidades que no les corresponden, con graves efectos para su adultez. Mientras que con las hijas, a veces las lanzan muy pronto a que se casen y con ello a correr el riesgo de tener un mal matrimonio”, concluye el siquiatra.

“Con todo y que no tuve la historia más rosa, la presencia constante de mi madre y de mi familia fue fundamental para que mi hermana y yo creciéramos sin mayores problemas. La nuestra triunfó en su proyecto de ser madre y una prueba de ello es que soy madre de dos niños, llevo 10 años de casada y soy inmensamente feliz. ¡Estoy segura de que si mi madre pudo cualquier madre sola puede lograrlo!”.

Qué sí y qué no
“Si la madre se muestra entusiasta, mantiene una disciplina, unas rutinas y puede proveer lo necesario económicamente, la mente de los niños estará tranquila y podrán desarrollar su vida sin mayores problemas. En caso contrario es imperativo que la madre busque ayuda y asista a psicoterapia de ser necesario”, insiste la doctora Núñez.

Frases como “tu padre hacía esto y por eso lo dejé”, harán pensar al niño que si él hace lo mismo su madre lo dejará también y crecerá lleno de temores, explica Goldwaser. “Aunque el padre no está, ella está creando una presencia falsa y negativa de él en la casa. Lo importante no es definir al hombre sino hablar de sus acciones equivocadas”.

La comunicación es el factor determinante que asegurará a una madre el bienestar de sus hijos. “Cuando las madres hablan con sus hijos y les dicen la verdad, ellos sabrán que pueden confiar en ella y poco a poco le confiarán sus pensamientos; quizás al principio no hablen, pero no hay que presionarlos, poco a poco se sentirán seguros de que su madre está ahí para entenderlos y apoyarlos. Esa seguridad hará que la ausencia del padre pase a un segundo plano”, asegura Gavilanes.

Páginas web con éxito

(conexión.com)

“Si no existes en Internet no existes”, es una máxima que ha ido ganando terreno aun para los negocios más pequeños. ¡Hasta las páginas amarillas han abierto sucursal en el ciberespacio!

Sin embargo, no todas las compañías necesitan una página web como tal, ahora hay bastantes alternativas en las redes sociales de Internet que pueden hacer un buen trabajo de publicidad e información.

Por ello, plantearse muy claramente cuál es el propósito de “existir” en la red es fundamental. Hay que pensar muy bien qué es lo que se quiere decir y cuál es el objetivo de la página, ¿será una herramienta de presentación, de información o de venta?, porque estos son los elementos que definirán en qué ayudaría la página al crecimiento de la empresa, y darán paso al tipo de página que requiere.

Las sitios web deben ser informativos, claros, concisos, simples, fáciles de usar, fáciles de leer (tanto por su contenido como por su diseño) y de navegar, y tener los menos enlaces posibles. Si no tiene el conocimiento suficiente para crear páginas web, puede comprarlas en Internet pero tenga cuidado con lo que está comprando, como buen negociante sabe que lo barato a veces sale caro e Internet parece ser la materialización de esta frase. Si requiere de una página compleja lo mejor es que contrate a un experto, que además de un buen diseño le asegure el posicionamiento en los grandes motores de búsqueda como Google, Yahoo o Bing, por ejemplo.

Una vez establecido el propósito de la página, estudiado la competencia en Internet, definido el diseño y contenido, los importante es que sea encontrado. De nada sirve una página que existe en Internet pero que nadie visita o, peor aun, que no aparece en los buscadores. Aparecer es un proceso muy complejo que no todo el mundo conoce, sin embargo hay unas reglas básicas en las que usted como dueño de la empresa hace parte decisiva.

Identifique claramente el nombre o título de programación por el cual quiere ser encontrado, por ejemplo, si vende motosierras importadas de España, especiales para cortar árboles, su título podría ser: Motosierras, España, cortar árboles, nombre de la empresa. Este título es diferente al nombre comercial; usted puede llamarse La Verdad y vender motosierras. Si la gente escribe en el buscador “verdad”, usted podrá aparecer en el listado, pero si la gente busca motosierras usted jamás aparecerá usando sólo el nombre comercial.

Además del título habrá que identificar otro buen número de palabras clave que deberán no solo aparecer en su página sino ser programadas por el diseñador para que los buscadores las puedan identificar.

Los buscadores ofrecen la posibilidad de que pague por aparecer, pero siempre será al lado derecho, nunca al izquierdo, y para muchas personas este tipo de aparición es tan solo otro tipo de publicidad que incluso puede ser innecesaria.

Finalmente, si lo que busca es tener algo como una tarjeta de presentación en la red, explorar Facebook, Twitter y hasta Youtube, puede ser de mucha ayuda sin que le cueste dinero.

La mejor estructura para su empresa

(conexión.com)

Todo listo. La idea, el capital, los socios. Pero, ¿y la estructura de la empresa? Los nuevos empresarios enfrentan la duda de no saber cuál es la mejor forma de constituir la organización que están a punto de sacar adelante, debido a que hay varias alternativas todas con sus pros y sus contras. Dos de las opciones más comunes son las sociedades incorporadas (Inc, por sus siglas en inglés) y las sociedades de responsabilidad limitada (LLC).

Las primeras son de las clases S o C, dependiendo del tamaño de la empresa, sin embargo las C son doblemente gravadas (la corporación en gravada así como los dividendos de los accionistas), por eso son favoritas las tipo S. Las corporaciones son preferidas por inversionistas que eventualmente piensan salir al público (vender acciones) y en ello radica su fortaleza. Sacar al público una LLC requiere tiempo, dinero y mucho papeleo.

Muchos expertos consideran que crear una corporación es mucho más fácil y económico que otro tipo de sociedades, y que por el tiempo que llevan en el mercado las leyes están mucho más definidas y son más conocidas por contadores y abogados.

Entre las desventajas que presentan las corporaciones están que tienen normas muy estrictas de configuración y los patrimonios personales de los socios quedan comprometidos (en un litigio pierde la empresa y pierde el accionista). Estas organizaciones además exigen un alto volumen de papeleo pues deben mantener archivos de los artículos de configuración, hacer reuniones con directivas y accionistas, mantener minutas de estas reuniones y realizar votaciones con todos los accionistas cuando se van a tomar decisiones importantes.

Las LLC, por su parte, están pasando por su cuarto de hora. Muchos empresarios se están yendo por esta opción porque ofrecen mayor respaldo legal, no son doblemente gravadas y no requieren tanto papeleo relacionado con reuniones de accionistas.

Sin embargo, si el inversionista quiere vender acciones no podrá hacerlo y operar en diferentes estados puede ser tan o más engorroso y costoso que crear una corporación.

La mayor ventaja de las LLC radica en que los patrimonios de los socios no están comprometidos y los cobradores no podrán ir tras los capitales personales.

Según los conocedores del tema, las LLC son mucho más flexibles a la hora de ser administradas, hay menos reglas relacionadas con quienes pueden ser accionistas y son más informales que una corporación. En su contra, las LLC tienen que las leyes que las rigen aun se están desarrollando y los abogados no las conocen todavía muy bien, por lo cual tienden a cobrar más por servicios relacionados.

La decisión dependerá siempre de las circunstancias individuales y de consideraciones como administración, costos y legalidad. Es importante que antes de tomar una decisión consulte con abogados y contadores. Unas buenas bases de conformación organizacional son fundamentales para el éxito de cualquier empresa.

La necesidad de tener personal bilingüe

Con 40 millones de hispanos en Estados Unidos y una diversidad cultural incomparable con cualquier otro lugar del planeta, es casi un suicidio empresarial no tener empleados que hablen español y/u otros idiomas.

Tener empleados bilingües o multilingües se ha convertido en una necesidad para las empresas que quieren abrir sus horizontes más allá del público anglosajón. No es fácil, sin embargo, encontrar los candidatos correctos para cada tipo de empresa. Hallar el empleado adecuado requiere conocer muy a fondo las necesidades de su negocio y contar con cierto tipo de base de datos que le permitan buscar en el lugar apropiado.

No hace falta invertir mucho dinero en este proceso, basta con utilizar los recursos que su propia empresa le ofrece. El mejor recurso sin duda alguna es el correo de las brujas. Usted mismo, amigos o familiares y sus empleados pueden correr la voz de que necesita un empleado bilingüe, con esto asegura que alguien cercano a usted y en quien seguramente confía dé referencias de esta persona.

Las bibliotecas, universidades, centros de idiomas y escuelas públicas son muy buenos lugares para publicitar la vacante que tiene en su empresa y encontrar alguien calificado. Así mismo, las universidades realizan constantemente ferias de trabajo, muchas de las cuales se especializan en atraer personal multilingüe.

Los periódicos locales son un excelente recurso. La publicidad se hace a precios bajos y se asegura de que la información no se pierda entre páginas de anuncios.

Internet siempre será un rápido y económico recurso. Hoy en día la mayoría de las personas tienen su curriculum vitae a disposición en línea, además de que allí puede encontrar un sinnúmero de empresas que se dedican precisamente a recolectar información de empleados potenciales de todos los tipos, visite Linkedln.com, por ejemplo.

Antes de buscar un empleado bilingüe tenga en cuenta las necesidades de su empresa.
¿Está ubicado en una zona donde buena parte de la población habla español?
¿Tiene ya suficientes clientes de habla hispana lo cual justifica la presencia de un empleado bilingüe todo el tiempo, o requiere mejor un intérprete?
¿Quiere ampliar el espectro de sus clientes y está decidido a explorar el mercado hispano?
¿Necesita un empleado que hable y escriba español, o sólo que hable?
¿Qué nivel de profesionalismo en el idioma debe tener el empleado, experto en términos técnicos o únicamente capaz de sostener una conversación telefónica?
¿Va este empleado a tratar con clientes o con proveedores, va a vender productos o servicios?

La comunidad hispana es muy celosa de sus tradiciones y cultura, por eso no dudará en hacer negocios con empresas que entiendan esto y ofrezcan servicios en su idioma. No importa si estas personas hablan inglés, muchos aspectos de la vida se tratan mejor en el idioma materno, especialmente cuando se habla de salud e inversiones.

Tener empleados bilingües no sólo expandirá las posibilidades de su negocio sino que le dará un valor agregado y la hará más competitiva.

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